Río de la Plata

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martes, 28 de julio de 2015

Es mejor antes que después




     En Venezuela es tiempo de comenzar a tomar previsiones y dejar de actuar por emergencia, estamos acostumbrados a eso desde tiempos remotos. Tengo recuerdos de niña que me hablan de verdaderas tragedias, inundaciones que generan pérdidas de vidas humanas y materiales que siempre tienen lugar en las mismas zonas apureñas, andinas, costeras... Creo que es tiempo de cambiar de actitud, de realizar evaluaciones para identificar "hot spots", esas zonas de alto riesgo expuestas a desastres naturales como inundaciones y terremotos, y tomar las acciones pertinentes. Si la reubicación hacia zonas más seguras es imposible en el corto plazo, debe pensarse en la adaptación de las construcciones, todo en función de salvar vidas en el futuro e invertir el dinero de forma eficiente. No es muy lógico esperar la lluvia para colocar baldes en las goteras en lugar de repararlas. Es mejor invertir en una solución permanente que esperar a que los acontecimientos nos sorprendan. Los bienes pueden reponerse, las vidas se pierden para siempre.

Deyanira Díaz

jueves, 16 de julio de 2015

Agua, bosques y energía


Si bien es cierto que América Latina tiene los reservorios de agua dulce más abundantes del mundo, también lo es el hecho de que sin un manejo adecuado de este recurso su disponibilidad se verá mermada. Los cuerpos de agua que son contaminados, disminuyen la oferta hídrica tanto como una sequía severa. Los árboles protegen los suelos de la erosión que puede causar la sedimentación de los ríos y lagos, y mantienen un nivel adecuado de evapotranspiración. Sin los bosques amazónicos el agua dulce no será tan abundante, por eso se debe evitar su deforestación. Los bosques amazónicos son los ecosistemas de mayor fragilidad; ellos cumplen una función inimaginable en el sostenimiento de la vida, pues no olvidemos que también son el pulmón vegetal del mundo.

Es para nosotros una bendición contar con grandes cuerpos de agua que alimenten los sistemas hidroeléctricos que sostienen la actividad económica de Venezuela, pero es también un reto pues nuestra energía depende del mantenimiento de los caudales en niveles óptimos y eso implica, entre otras cosas, la conservación de los bosques que les sirven de soporte.

Deyanira Díaz

miércoles, 8 de julio de 2015

ESO QUE NO VEMOS

Es contigo

No nos afecta el peligro que somos capaces de ver, comprender y aceptar.

Porque cuando conocemos la naturaleza y la magnitud del riesgo, lo enfrentamos para neutralizarlo o disminuirlo.

Nos afecta el peligro que no vemos, no comprendemos ni aceptamos, porque no generamos respuestas.

Y los acontecimientos terminan por sorprendernos.


El conocimiento sobre los impactos del Cambio Climático no se deriva de predicciones, sino de proyecciones que se construyen a partir de la evidencia científica.


Nadie vio en una esfera de cristal, que la temperatura media global se ha ido incrementado hasta alcanzar los 0,8 grados, por causa de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Se han generado  datos estadísticos basados en mediciones que lo confirman.


No queremos un planeta 4 grados más cálido.

A medida que la temperatura media global se incremente, la magnitud de los impactos será mayor. Las naciones en desarrollo se verán más afectadas que los países desarrollados porque no tienen recursos para destinarlos a programas de investigación,  adaptación y contingencia.


Las causas del calentamiento global son humanas, por eso la solución está en nuestras manos.

Puedes elegir cómo quieres vivir: 
Así


O, así


De acuerdo con un estudio realizado por Bretch para el Banco Mundial en el 2012, Venezuela se encuentra dentro de los 10 países más vulnerables a inundaciones extremas. En consecuencia, deberíamos enfocar nuestros esfuerzos en mejorar la gestión de las cuencas, ubicar las zonas de alto riesgo y prohibir la construcción de viviendas e infraestructura en ellas; propiciar la movilización hacia zonas más seguras, e implementar sistemas de alerta temprana en las comunidades, entre otros.


 Además, deberíamos realizar esfuerzos en controlar las emisiones de gases de efecto invernadero. En América Latina, la mayor contribución de emisiones de CO2 se deriva del transporte. En Venezuela se ha observado un incremento del parque automotor desde 1976, producto del incremento de la población y del desarrollo económico basado en los ingresos petroleros. Este parque automotor consume gasolina a muy bajo precio; en la actualidad, un litro de gasolina de 95 octanos cuesta Bs. 0,097. Estas condiciones han impulsado el aumento de las emisiones de CO2 a lo largo de estos cuarenta años, pero el ajuste en el precio de la gasolina no se considera por ser un tema políticamente sensible.



Adicionalmente, en el 2001, la Asamblea Nacional de Venezuela declara el problema de la basura en situación de emergencia nacional. De los desechos sólidos se desprende el gas metano (CH4), que es 26 veces más potente para calentar el planeta que el CO2. 


Somos parte del problema, seamos parte de la solución.



Edúcate y busca información sobre las oportunidades que existen en tu comunidad para propiciar el cambio o inicia tú el cambio.

Reduce el consumo de bienes, reutiliza, recicla. No generes tiraderos improvisados de basura. Organiza campañas de limpieza en tu comunidad.


Siembra árboles o promueve su siembra donde sea necesario y el manejo sostenible de los bosques existentes.


Usa y promueve el uso del transporte público impulsado, de ser posible, por energía renovable  y el establecimiento de sistemas de cola (o aventones, como dicen en México) entre los vecinos. 


Explora la incorporación de corredores ecológicos en tú comunidad, de técnicas de cultivo más eficientes en el uso del agua, y la construcción de territorios climáticamente inteligentes: http://www.catie.ac.cr/catie-en-cop/construyendo-los-territorios-climaticamente-inteligentes-tci/ 


Existen muchas opciones novedosas en el mercado global para reducir las emisiones y para adaptarte mejor a los cambios del clima, busca las que mejor se ajusten a las necesidades existentes en tu comunidad, todo depende de ti.


Aún estamos a tiempo. Las consecuencias más adversas del calentamiento global se pueden evitar manteniendo la temperatura media global por debajo de los 2 grados centígrados. 

El cambio nos beneficia a todos, también a tí.


Realizado por: Deyanira Díaz

viernes, 3 de julio de 2015

El río Caurimare y la poesía


http://venciclopedia.com/index.php?title=R%C3%ADo_Caurimare

          Entre mis libros de poesía encontré unos versos que el poeta Domingo Ramón Hernández (1829-1893) le dedicó al río Caurimare. Su lectura me hizo reflexionar acerca del costo que tenemos que pagar para transformarnos en ciudad, no en términos monetarios, sino naturales. Embaulamos los ríos para evitar que se desborden y en ese momento, deshacemos el paisaje, interrumpimos las intrincadas interconexiones que se establecen entre el agua, los árboles, el aire, el suelo y todos los animales que hacen vida allí. Deshacemos lo natural para proteger a la ciudad de las travesuras del agua y contar con un medio de transporte para nuestros desechos. Entonces, todo lo prístino del color, la aleatoriedad de las formas, los sonidos circundantes, esa frescura de la sombra a la orilla del río, la perdemos. Y yo me pregunto: no existe una manera de que más espacios naturales coexistan en su forma original con la ciudad?  Estoy convencida de  es posible y de que elevaría nuestro bienestar.

Aquí les dejo algunos versos.



Manuel Mosquera Ramírez
http://yv5mm6.blogspot.com/2011/06/venezuela-antigua-1-coleccion-de-fotos.html


Al río Caurimare

           Caurimare bullicioso
             Que entre peñascos resbalas
 Entapizado de flores
     Y coronado de palmas;

               Si algún día, por fortuna,
         Llega mi prenda adorada
A visitar tus orillas,
           A refrescarse en tus aguas,

             Dile que aquí en este sitio
 Vine quejoso a cantarla
   Con el pesar en el pecho
     Y la amargura en el alma.

Domingo Ramón Hernández (1829-1893)



Deyanira Díaz
   

lunes, 29 de junio de 2015

Aprender sobre la naturaleza, sobre sí mismo y actuar.





        En el planeta se están manifestando muchos desequilibrios ecosistémicos que afectan nuestra vida producto del calentamiento global. Pensamos que el mar, en su infinitud, se escapa de este escenario apocalíptico... pero no es así. La elevación del nivel del mar, el incremento de su temperatura y su acidificación,  perturban las áreas de desove y cría de peces, moluscos y tortugas marinas en playas, estuarios y arrecifes de coral, mermando la producción pesquera, y por ende, la capacidad de cubrir la demanda de alimentos de un porcentaje de la población mundial. Por otro lado, el incremento del nivel del mar también perturba los ecosistemas terrestres. Desaparecen las costas, y con ella, toda la inversión en infraestructura  y construcción de viviendas que se ha realizado en ellas. Adicionalmente, se corre el riesgo de que se salinicen las fuentes de agua dulce, reduciendo la posibilidad de cubrir la demanda hídrica para la producción agrícola e industrial y también para el consumo humano.

       Nosotros debemos pensar qué aportes podemos hacer para mitigar los impactos del Cambio Climático y para adaptarnos mejor a los cambios futuros, en función de nuestro capital social y financiero. Debemos observar lo que pasa fuera de nosotros y luego contrastarlo con lo que somos y lo que tenemos, para que nuestra actuación sea consciente, efectiva y  seamos menos vulnerables. Se preguntarán por qué. Somos parte del ecosistema, formamos parte de las cadenas tróficas al igual que la danta o los cedros, un componente más del ambiente. Todo lo que afecta a los ecosistemas nos afecta a nosotros. Todo lo que hagamos en función de fortalecer a la Tierra, también nos fortalecerá a nosotros.

No solo es cuestión de saberlo, es tiempo actuar.

Deyanira Díaz

lunes, 22 de junio de 2015

¿Cómo afectaría un incremento del nivel del mar a Venezuela?




                  Uno de los impactos más inquietantes que el Calentamiento Global tendrá sobre nuestro planeta, es el incremento del nivel del mar por efecto de la expansión térmica de los océanos y la adición de aguas por derretimiento de glaciares y casquetes de hielo provenientes de Groenlandia y Antártida. A medida que la temperatura media global se incremente, las aguas invadirán paulatinamente las costas, siendo especialmente vulnerables, las ciudades costeras de los países en desarrollo en vista de la gran densidad demográfica y la mala planificación urbana. Es necesario tomar conciencia de esta situación para diseñar las medidas preventivas adecuadas y así evitar la profundización de los riesgos en el futuro.

               Yo siempre recuerdo el evento catastrófico ocurrido en el Estado Vargas en 1999, donde las aguas bajaban de la montaña abriéndose paso por los cauces naturales obstruidos y uniéndose con el mar, llevándose a su paso innumerables vidas y bienes materiales. Me preocupa el hecho de que las personas hayan regresado a urbanizar una zona tan riesgosa, sujeta a la incertidumbre de que se repita un evento similar, por lo que sugiero que se tomen las medidas preventivas correspondientes y que se prepare y organice a la población para actuar prudentemente, con el apoyo de los organismos de protección civil, en función de la probabilidad de ocurrencia. Con un buen sistema de información y establecimiento de alertas tempranas se pueden evitar grandes pérdidas. Y es que como veremos, hay un estudio realizado por Bretch, que fue publicado en el 2012 por el Banco Mundial, en el que afirma que  Venezuela se encuentra dentro de los 10 países más vulnerables a inundaciones extremas, junto con Mozambique, Madagascar, México, India, Bangladesh, Indonesia, Filipinas y Viet Nam. 

Esta afirmación deberíamos tomarla muy seriamente pues toda pérdida de vidas humanas y de bienes materiales es lamentable y tiene serios impactos sobre el PIB de un país. El valor de las pérdidas materiales se calcula en función de las tierras dañadas en forma permanente, así como los gastos de reubicación y reconstrucción. Son particularmente importantes las pérdidas en el sector agrícola, la pesca y el turismo. Si el sector turístico es una fuente de ingreso importante para los pobladores, como es el caso del Estado Vargas, la economía local se ve seriamente comprometida. También se elevan los costos puntuales de suministro de agua y de salud al momento de la ocurrencia del evento.

Además de las inundaciones costeras, debemos estar atentos a las inundaciones en el interior de las regiones. Ha pasado en Maracay, en las adyacencias del río Limón, y también en el Estado Guárico, Mérida, Trujillo, Barcelona y Apure, solo por mencionar algunas. Por otra parte, tenemos que actividades como el drenaje y la extracción de aguas subterráneas, agravan la subsidencia en regiones con alta densidad demográfica e intensa actividad económica. Los deltas de los ríos son especialmente sensibles a dichas presiones adicionales., de acuerdo con Nicholls y Cazenave, en un estudio que sobre los impactos del Calentamiento Global realizarán en el 2010 en la zona Caribeña.

          El manejo de una cuenca, no está limitado a la potabilización y distribución del agua disponible  entre la población, ni tampoco a garantizar la calidad de esa agua estableciendo políticas y leyes conducentes a evitar la contaminación de las mismas. Hoy en día va mucho más allá de eso. Dentro de una gestión de cuencas responsable, se deben incluir estudios sobre la dinámica  de las cuencas ante cambios futuros en la temperatura media global, con énfasis en los sistemas marino-costeros,  ya que parece esencial que se incluyan las proyecciones del aumento del nivel del mar en la planificación y en las decisiones sobre la construcción de infraestructura a largo plazo en el litoral, en función de aliviar algunos de los impactos proyectados y de garantizar la inversión eficiente de los fondos públicos y privados, y minimizando  las pérdidas futuras en término de vidas humanas y bienes materiales que afectan tanto a las familias como a la economía nacional.

          Todo esto se conforma dentro de un escenario en donde la población mundial no toma conciencia de los riesgos de tener un planeta 4 grados más cálido en el futuro, y no modifica sus acciones en función de reducir la emisión de los gases de efecto invernadero en el presente. Nuestras actuaciones personales y locales tienen un impacto global, no cabe duda.

             Los pobladores de las costas  y zonas interiores inundables, deben organizarse para que se lleven a cabo programas de adaptación y contingencia.

Deyanira Díaz

miércoles, 17 de junio de 2015

Cuanto nos cuesta el agua embotellada: junio 2015.

                     
      En abril habíamos anunciado que en Santa Paula, Caracas, se compraba el "garrafón" de 20 litros de agua a Bs. 80. 

      A partir del mes de junio, el precio del garrafón subió a Bs. 100, registrando un incremento del 25%.

           Si la inflación se mantuviese más o menos estable, este precio sería un excelente indicador de la escasez del bien y por lo tanto, atribuible al incremento de la demanda hídrica vía incremento de la población o  de la producción de bienes y servicios; o a la reducción de la oferta hídrica por cierre de empresas embotelladoras, incremento de la contaminación de las aguas blancas, reducción del nivel de los embalses, así como también el número de pozos profundos y manantiales que se mantienen operativos, entre otras; variables que habría que estudiar  con detenimiento para determinar las causas subyacentes. Pero no podemos decir nada concluyente pues nos encontramos en medio de una crisis inflacionaria que desvirtúa cualquier análisis, y que responde a otras situaciones como las devaluaciones y la escasez de dólares, que encarecen y dificultan los procesos de producción.

         Estaremos registrando el movimiento en los precios del agua en este espacio.


Deyanira Díaz