Río de la Plata

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jueves, 25 de agosto de 2016

¿Cuánto nos cuesta el agua embotellada? Segundo trimestre 2016


                    Fuente primaria.
             
            Durante el segundo trimestre de 2016, comenzaron las lluvias dando fin a la escasez extrema que desertificaba al país. Sin embargo, a simple vista, notamos que este hecho no tuvo el impacto esperado en el precio del botellón de agua mineral, que lejos de estabilizarse, se incrementó, y en un porcentaje mayor al que había registrado en meses anteriores: pasó de un 20% mensual a un 25%, entre los meses mayo y junio, y hasta la fecha he observado que esta tendencia se mantiene. Podría decirse entonces, que la inflación tiene un peso importante en la determinación del precio de este producto, pero sin omitir un detalle importante: la calidad del agua forma parte de la escasez relativa.

            Debemos recordar que la sequía extensa, originada por el fenómeno del Niño, acentuó la concentración relativa de los contaminantes y la presencia de sedimentos en el agua al disminuir el caudal de los ríos; situación que persistirá hasta que los embalses logren recuperar sus niveles óptimos. Por lo tanto, durante este trimestre aún se observa la presencia de sedimentos en el agua potable distribuida a través de las tuberías, lo cual origina un alto grado de turbidez. El aspecto desagradable del agua que emana de los grifos, desincentiva su consumo y transforma el agua mineral de un bien de lujo a uno de primera necesidad, cuya característica es la baja sensibilidad de la cantidad demandada ante incrementos en el precio. En la medida que se restituya la calidad perdida del bien gratuito, podremos observar el efecto que se logra en el precio del botellón, es decir, evaluar el peso de la sustitución.

miércoles, 16 de marzo de 2016

El agua como arte


Berlin II- Checkpoint Charlie

        En mi insaciable curiosidad por conocer la multiplicidad de ámbitos en donde el líquido vital toma el protagonismo, descubrí a un excelente artista cuya obra está basada en las investigaciones que ha realizado sobre las cualidades del agua tales como su transparencia, su capacidad de reflejar la luz y los colores, la distorción del reflejo por su movimiento y la refracción, entre muchas otras. Brandan encontró en el agua su inspiración y su objeto primordial. Además, su trabajo fotográfico lo ha asociado a la poesía. Por aquí les dejo sus enlaces para que ustedes mismos exploren y juzguen el contenido de su obra, sé que lo van a disfrutar:

http://www.fotoaleph.com/Exposiciones/AguaComoArte/Agua-index0.html#Agua

http://www.fotorevista.com.ar/autores/Brandan/Texto.php

Deyanira Díaz

martes, 8 de marzo de 2016

¿Cuánto nos cuesta el agua embotellada?


A partir del siglo XVIII, los economistas clásicos se replantearon la tarea, heredada de los griegos, de buscar aquello que determinaba el valor de los bienes y partieron de lo que se denominó la Paradoja del Valor: ¿por qué el agua siendo un bien tan necesario tiene menos valor que los diamantes? La respuesta se sitúa en algún punto entre la utilidad marginal y la escasez relativa. En aquellos tiempos, el agua era considerada un bien libre en vista de su abundancia, no había restricción alguna para calmar la sed o tomar un buen baño más allá del punto de saciedad, en donde la utilidad marginal es igual a cero. En contraste, los diamantes, sin utilidad aparente, poseen ciertas características como la dureza, la conductividad térmica y un brillo peculiar que le confieren un gran valor de cambio cuando la codicia se enfrenta a su rareza.

            Actualmente, el agua ha dejado de ser el bien libre que era en el siglo XVIII, su precio se ha ido incrementando en proporción directa a su escasez en vista de lo indispensable que resulta para la vida. Y es tal, que si su agotamiento se tornara extremo, seríamos capaces de entregar grandes riquezas por una sola gota. A medida que el agua sea más escasa y por ende más costosa, empresas que son extra-marginales, como las que desalinizan el agua de mar, pasarán a ser rentables, incrementando las posibilidades de ampliar la oferta hídrica en el futuro.


                            Fuente primaria.

            En este entorno de sequía pronunciada y de inflación creciente que existe en Venezuela, el precio del botellón de 20 litros continúa su ascenso en el 2016, registrando un incremento del 20% entre los meses de enero y marzo. De esta manera, se observa que el precio de dicho bien mantiene la misma tendencia que mostró durante el año 2015.


Deyanira Díaz

jueves, 25 de febrero de 2016

El agua se conoce por la sed



                               Cuando el desierto sabe
                      que el agua crece
                      le basta la arena
                      pero si alguna vez duda
                      del Mar Caspio
                      el Sahara muere

                      Emily Dickinson (1873)

viernes, 19 de febrero de 2016

De la escasez y la contaminación del agua en Caracas




La variable que ejerce mayor presión sobre los recursos hídricos es el crecimiento poblacional, que de acuerdo con estimaciones del Banco Mundial, se duplicará entre 1980 y 2030, superando los 7.000 millones de habitantes. Tendremos más gente y menos agua en vista de los desajustes climáticos y la contaminación. Por eso es necesario que los gobiernos realicen las inversiones pertinentes en infraestructura para garantizar el abastecimiento del vital líquido, evitar  conflictos de uso y fomentar el crecimiento económico sostenible en tiempos de Cambio Climático.

            Es importante resaltar que América del Sur es la región que posee las mayores reservas de agua dulce a nivel global (31% de acuerdo con cifras publicadas por el Banco Mundial para el año 2015), las cuales están concentradas en la región amazónica, hogar de los bosques húmedos del trópico. Como era de esperarse, Brasil es el país que cuenta con la mayor riqueza hídrica del mundo, Venezuela está entre los 10 primeros. Entonces nos preguntamos, ¿a qué se deben las limitaciones del servicio? ¿Por qué en el país el suministro es intermitente y la calidad deficiente?



            Hablemos de Caracas. De acuerdo con el último censo realizado por el INE en el año 2011, la ciudad aloja 1.943.901 de habitantes, lo que representa el 7,14% de la población total de Venezuela. Si consideramos que por normativa sanitaria Hidrocapital está obligada a distribuir 250 litros de agua por habitante al día en óptimas condiciones, tendremos que nuestra demanda hídrica total se estima en 485.975.250 litros diarios.
Tomando en cuenta que la metrópolis está servida por el mismo sistema hidrológico que fue construido entre 1950 y 1970, y que el manejo de las cuencas asociados a estos es cada vez más ineficiente, no podemos esperar más que desajustes entre la oferta y la demanda hídrica pues la ciudad ha crecido y mantiene además, una población flotante proveniente de Los Teques, Guarenas, Guatire y La Guaira que incrementa la carga poblacional. Si sumamos la capacidad de los embalses de Camatagua (500 millones de litros), Lagartijo (80 millones de litros) y Taguaza (181 millones de litros), nos da un total de 761 millones de litros, que sería más que suficiente para abastecer de agua a toda la ciudad, suponiendo que los embalses se mantienen a plena capacidad. Pero eso está muy lejos de ser cierto, y aún menos, cuando los periodos de sequía son extensos. En un reportaje publicado el 28 de octubre del año 2013 por El Universal, Elisa Vásquez advierte que los embalses existentes son insuficientes para cubrir la demanda hídrica de la ciudad, y que además están siendo contaminados con vertidos agrícolas, industriales y aguas servidas, que no pueden ser eliminados por las actuales plantas de tratamiento, ya que fueron diseñadas para tratar solo la contaminación biológica (orgánica). Si nos trasladamos al origen del problema,  no se está exigiendo el cumplimiento de las leyes de calidad del agua a los responsables de los vertidos que afectan a los embalses. Especialmente contaminadas se encuentran las aguas del río Tuy, principal efluente del sistema Tuy II, que es el responsable de abastecer al 25% de la ciudad. Adicionalmente, la planta de tratamiento del Tuy III, que depende del embalse de Camatagua, principal fuente de abastecimiento de los caraqueños, está funcionando a la mitad de su capacidad de acuerdo con Vásquez, por lo que incrementar la capacidad de los embalses no resolvería el problema de escasez, pues de los 15 mil litros/segundos que deberían ser potabilizados, solo pasan 8 mil litros/segundos. Por si esto fuera poco, el principal efluente de Camatagua es el río Guárico, que de acuerdo con un reportaje realizado por Maryelba Nuñez el 13 de septiembre de 2015, es un río en condiciones aceptables, “pero se le metió agua del Tucutunemo, que sale de Taiguaiguay, que a su vez alimenta un sistema de riego”… “dejando a Camatagua en un estado completamente eutrófico”. Y el embalse La Mariposa, que cubre el 10% de la demanda hídrica de Caracas, también está contaminado por vertidos industriales y arrastre de sedimentos, de acuerdo con una entrevista que dio a El Universal  el Dr. Antonio De Lisio, profesor-investigador de la Universidad Central de Venezuela, el 8 de mayo del 2014.
Es de esperar que la extensa sequía originada por el fenómeno del Niño en el 2015 haya agravado esta situación, mermando el nivel de los embalses y manifestándose una contaminación más acentuada, en vista de que al disminuir el caudal de los ríos, se cuelan sedimentos y la concentración relativa de cualquier contaminante contenido se incrementa. A todo eso le sumamos los despilfarros por botes de agua que son frecuentes en la ciudad, que también acentúan la escasez y la contaminación existente.
 La población venezolana está asumiendo los costos externos derivados de las deficiencias del servicio, no solo en lo concerniente al pago de médicos y medicinas, en vista de que se incrementan las probabilidades de contraer enfermedades relacionadas con la escasez y la baja calidad del agua; sino además, en la construcción de tanques, acarreo de agua, contratación de camiones cisternas, compra de garrafones de agua potable, filtros, plantas de ozono, reparación de bombas y de calentadores y hasta gastos en estudios bacteriológicos para conocer la confiabilidad del agua que se está consumiendo.

            ¿Qué podemos hacer ante esta situación? El Estado debe ejecutar inversiones de ampliación y modernización del sistema hídrico existente, aunado a un mejor manejo de las cuencas hidrográficas donde se ubican los embalses, que entre otras cosas implica evitar las talas indiscriminadas, ejecutar planes de reforestación, mantener una estricta vigilancia de los vertidos para exigir el cumplimiento de los estándares de calidad de agua estipulados en el Decreto 883 aún en vigencia, así como también, realizar la reubicación de los invasores de estas zonas protegidas por la ley. La realización de estos cambios es impostergable. En el año 1982 se planeó la incorporación de un nuevo sistema, el Tuy IV, que llevaría agua a Caracas desde un embalse construido en el río Cuira con una capacidad de almacenamiento de 700 millones de litros, pero lamentablemente se encuentra paralizado en la actualidad. Este proyecto de gran envergadura debe ser concluido y apoyado con la construcción de nuevas plantas de tratamiento, sistemas de reutilización del agua, sistemas de riego más eficientes y la promoción de hábitos de consumo racional del recurso. Existe una amplia gama de equipos en el mercado para apoyar esta conducta como los tanques, los sistemas de recolección de agua de lluvia, las pocetas y los grifos ahorradores de agua, entre tantos otros. El objetivo es incrementar la capacidad de contener y distribuir efectivamente el agua, pero también usarla de forma eficiente, ya que la población caraqueña continuará creciendo y le convendría construir su resiliencia al Cambio Climático a la mayor brevedad posible. Nuestra mirada debe estar en el futuro que construimos hoy.



Econ. Deyanira Díaz

jueves, 11 de febrero de 2016

Hay gran sequía pero nadie quiere llover.



             Comenzamos el año 2016 con una fuerte sequía.  Mucha gente padece escasez de agua, muchos se quejan de los racionamientos, pero, ¿alguien se ha preguntado cómo puede contribuir a mitigar este fenómeno? Sin lugar a dudas, el Estado es el encargado de implementar y de coordinar las acciones de almacenamiento, potabilización y distribución del agua, así como de garantizar el óptimo funcionamiento de dicha infraestructura, y por ende, el principal responsable de las fallas; pero nosotros, desde nuestro entorno, podemos realizar pequeñas acciones que sumadas causan un impacto positivo,  Entre estas actividades podemos mencionar, el uso racional del agua, evitar botar basura en los cuerpos de agua para evitar obstruirlos o contaminarlos, sembrar un árbol (o muchos) y evitar las talas indiscriminadas.

        Por aquí les dejo 30 ideas más:
https://ar.selecciones.com/contenido/a522_cuidado-del-agua

        Exigir a los responsables mejoras en la prestación del servicio es una parte importante de la ecuación, lo merecemos como ciudadanos, pero si hay "una gran sequía y nadie quiere llover", como afirman Los Cafres, ¿qué podemos esperar en el futuro? 


Deyanira Díaz